"Lo Que Jesus Nunca Dijo, Ni Hizo" por Al Thomas

JESÚS JAMÁS PIDIÓ CONSEJO DE NADIE 

Imagínese a Jesús susurrándole a uno de Sus discípulos “¿Qué tal lo estoy haciendo?” o “¿Qué te pareció el sermón que acabo de predicar? ¿Me salió bien?” Muchas veces pedimos consejo a la gente, pero Jesús no lo hacía. Esto no significa que jamás debamos pedirle consejo a otra persona, ya que la Biblia nos anima a hacerlo. 

Uno de Sus discípulos expresó: “Ahora entendemos que sabes todas las cosas…” (Juan 16:30). Pero muchas veces estamos intentando obtener la respuesta a nuestro problema actual por medio de contárselo a todo el mundo, o, como acto final de desesperación bajo presión, intentamos resolverlo nosotros mismos, antes de buscar fervientemente a Dios (Santiago 5:16). Claro que deberíamos orar los unos por los otros, pero Jesucristo ya tiene la respuesta para todos los problemas a los que nos enfrentamos. Cuando él escucha sus oraciones, jamás se vuelve hacia algún ángel diciéndole: “Vaya, esto es duro. No sé qué hacer al respecto, ¿tú qué crees?” 
Jesús nunca pidió consejo porque nunca le hizo falta. Algunos no piden consejo por orgullo, pero Jesús era manso y humilde (Mateo 11:28-30) y nos dijo que fuésemos así. Tras buscar multitud de consejo (Proverbios 11:14), tal vez reciba su respuesta, pero el mejor consejo que recibirá jamás será directamente de Dios. Él está disponible y todavía habla hoy en día (Juan 14:14). Él le hablará a usted (Juan 10:4). 
Una palabra suya vale más que un millón palabras de consejo de otras personas yo he recibido muchas palabras de ánimo de amigos y consejeros, pero cuando Dios me habló hace poco diciendo: “Al, Yo te amo y te daré la victoria a través de esto”, mi corazón entero se regocijó. Busque una palabra fresca del Cielo… está flotando sobre usted ahora mismo. 

JESÚS JAMÁS CAMBIÓ DE PARECER 

Jesús jamás apartó a alguno de Sus discípulos diciendo: “¿Sabes lo que te dije el otro día? Pues lo he estado pensando mejor y estaba equivocado. Lo que quise decir en realidad es…”, ni tampoco: “He pensado dos veces acerca de lo que dije ayer, y he cambiado de parecer”. Esto significa que Jesús jamás cambiará de parecer acerca de escogerlo a usted (Juan 15:16), de usarle (Juan 20:21) o de perdonarle (Efesios 1:7). Una vez lo haya dicho, eso es todo. 
Tal vez Jesucristo le dio algunas promesas hace algunos años y éstas no se han cumplido todavía, pero Él nunca cambia de parecer. Incluso nuestro s mayores líderes reconocen haber cambiado de parecer acerca de algunos temas importantes, pero Jesucristo nunca lo ha hecho. Jamás cambia de idea porque Él nunca comete errores. Su llamado no fue una equivocación (1Tesalonicenses 5:24). Cuando Él le dijo algo a usted, fue en serio (Hebreos  13:8) ya que Él nunca cambia. Jesús lo hizo todo bien (Marcos 7:37), por lo que usted también lo puede hacer. 
Cuando usted diga algo, hágalo (1 Juan 2: 5-6). Jesús está haciendo avanzar una Iglesia segura, con confianza y poder-Iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). ¿No siente confianza? Ponga su confianza en Él. Tenga fe en Él (1 Tesalonicenses 5:24), Él le ayudará. Él le ama, y le traerá a la victoria. 

JESÚS NUNCA TUVO PRISA 

Isaías 28:16b dice: “…El que creyere, no se apresure”. Jesucristo nunca tuvo prisa. Jamás les dijo a Sus discípulos que empezaran a correr para poder llegar a tiempo a la próxima aldea. El pueblo de Dios debe ir más lento y tener comunión con Él, hay muchas personas hoy en día que están ocupados buscando ministerio o proporcionando ministerio para los demás. Pero la Iglesia primitiva hizo algo que pocas personas conocen o hacen hoy en día-le ministraron al Señor. 

Si desea oír de Dios, debe sentarse a Sus pies. Para ministrar efectivamente a otras personas, primero debe ministrarle al Señor, y cuando lo haga, Él le hablará. “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2). 

uando ministre al Señor, Él le dará tanta paz y contento que no se hará preguntas ni intentará adivinar, sino que sabrá qué hacer (Juan 8:29). 
A menos que ministre primero a Dios, gran parte de lo que haga estará contaminado por la carne y carecerá de Su unción. Algunas personas están totalmente equivocadas. Él no está buscando a “líderes” voluntarios (Mateo 20:16). En efecto, Dios quiere salvar a la humanidad, pero Él no ya llamado a todos a ser líderes. Sin embargo, si le llama a usted para que sea un líder, usted deberá aprender a ministrarle a Él antes de ministrarle a nadie más. Ahí es donde oirá Su voz y donde aprenderá a no apresurarse, sino que sencillamente le verá obrar a Él (Juan 5:19). 
Esto no significa que deba vaciar su mente ni entrar en algún estado meditativo oriental. Dios no quiere que vacíe su mente, sino que llene su mente de Su palabra (Salmo 119:140). 

ÉL NUNCA DEMOSTRÓ NINGÚN TEMOR PERSONAL 

¿Por qué? Porque nunca lo tuvo. Cuando se teme al Señor, no se temerá a nada más. “… No te desampararé, ni te dejaré… no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos  13:5-6). Nuestro Señor nunca mostró temor personal porque Él conocía a Su Padre. Dios le guarda a usted del mismo modo. Debemos tener un “temor del Señor”. 
Proverbios 8:13 dice: “El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia…”. El temor del Señor significa tener gran reverencia hacia Dios y aborrecer el mal. Cuando se teme a Dios, el ángel del Señor acampa a su alrededor (Salmo 34:7) y usted nunca temerá al hombre. 
Se puede resumir “el temor del Señor” en una sola palabra: obediencia (1 Pedro1:14). Jesús le fue completamente obediente a Su Padre. Al hacer usted lo mismo, no habrá en usted temor y se acostará en paz, durmiendo en seguridad (Salmo 4:8). En resumen, haga como Él y espere los mismos resultados. Él dijo que lo podíamos hacer (Juan 20:21).

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