"La Hechura de un Adorador" por David Wilkerson

Exodo 14 describe un momento increíble en la historia de Israel. Los israelitas acababan de salir de Egipto bajo la dirección sobrenatural de Dios. Ahora ellos estaban siendo perseguidos vehementemente por el ejército de Faraón. Los israelitas habían sido conducidos a un valle rodeado por ambos lados de empinadas montañas, y enfrente de ellos un mar impenetrable. Ellos aún no lo sabían, pero este pueblo estaba a punto de experimentar la noche más tormentosa y oscura de sus almas. Ellos enfrentaron una noche agonizante de pánico y desesperación que los probaría a sus mismos límites. 

Estoy seguro que estas consciente de este capítulo en la historia de Israel. La mayoría de cristianos saben lo que ocurrió en el Mar Rojo, y como Dios libró milagrosamente a su pueblo escogido. Sin embargo, puedes preguntarte que tiene que ver este incidente con él título de mi mensaje, “La Hechura de un Adorador.” 

Yo creo que este pasaje tiene todo que ver en como Dios convierte a su pueblo en adoradores. Ciertamente ningún capitulo en la Biblia demuestra esto tan fuertemente. Ves, los adoradores no son hechos en los avivamientos. Ellos no son hechos en tiempos soleados y buenos, en periodos de victoria y salud. Los adoradores no son hechos cuando ellos ven al enemigo huyendo, puesto a la fuga. La verdad es, que los adoradores de Dios son hechos durante las noches tormentosas y oscuras. Y como respondemos a nuestras tormentas determina qué tipo de adoradores somos. 

Hebreos 11 nos ofrece esta imagen de Jacob en su ancianidad: “Por la fe, Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoro apoyado en el extremo de su bastón” (Hebreos 11:21) ¿Por qué Jacob es retratado de esta manera en los días cercanos a su muerte? 

Primero debemos notar que Hebreos 11 es el capítulo de la Biblia conocido como “La Galería de la Fe.” Jacob es una de muchas figuras enumeradas en este capítulo como un ejemplo de fe que debemos imitar en estos últimos días. Aquí estaba un hombre que había pasado por tormenta tras otra. Él y su familia habían pasado eventos traumáticos en cada fase. Jacob mismo había pasado por mucho dolor personal, tristeza y agonía en sus años sobre la tierra. 

Ahora Jacob sabía que su vida estaba a punto de acabarse. Por eso lo vemos bendiciendo a sus nietos. Así que, ¿qué hace Jacob mientras mira los eventos pasados en su vida? Él fue movido a adorar. Ni una palabra fue pronunciada por este hombre. Pero, mientras se apoya en su bastón, maravillándose en la vida que Dios le había dado,” (el) adoró” (11:21). 

Jacob adoró a Dios en ese momento porque su alma estaba en reposo. Él había probado la fidelidad de Dios más allá de cualquier sombra de duda, a lo largo del transcurso de una vida entera. Jacob probablemente recordó todas las victorias que Dios le había provisto a cada paso. Y ahora el patriarca concluyó, “Nunca importó que batalla pasé. A través de cada tormenta, Dios fue fiel conmigo. A veces pensé que desmayaría de pánico y desesperación; pero el Señor me sacó de cada situación. Él siempre ha sido fiel. ¡O Señor, Dios todopoderoso, yo te adoro!” 

Estoy escribiendo este mensaje hoy para todos aquellos que estén enfrentando el tiempo más difícil de sus vidas. Es para aquellos que describirían su prueba como una noche oscura y tormentosa. Estas en medio de un tiempo de prueba severa. De hecho, tu prueba puede ser tan imposible, que requiere una intervención milagrosa de Dios. 

Quiero mostrarte de la Escritura que Dios quiere que salgas de tu tormenta como un adorador. Él ha hecho un camino para ti en tu noche oscura. Y él tiene un plan para sacarte como un ejemplo brillante al mundo de su fidelidad a su pueblo. 

El Señor puso a Israel en su situación imposible por dos razones. 

La Escritura nos dice que Dios mismo orquestó esta noche oscura y tormentosa para su pueblo. Primero, fue Dios quien los guió al valle cerca del mar: “Hablo Jehová a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel….. Acampareis junto al mar…” (Éxodo 14:1-2). Fue también Dios quien endureció el corazón de Faraón contra Israel: “Yo endureceré el corazón del faraón, para que los siga;” (14:4). ¿Por qué Dios haría esto? 

Primero el Señor nos dice, “seré glorificado en el faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová” (14:4). Segundo, Dios deseaba que su pueblo entrara a su próximo viaje por el desierto como adoradores. Por esa razón era importante que ellos salieran del Mar Rojo con adoración en sus corazones. Dios no deseaba murmuradores y quejumbrosos, sino verdaderos adoradores. Él había designado a Israel como su herencia, el pueblo que representara su propósito eterno en la tierra. Por lo tanto, debían ser ejemplos vivientes de su fidelidad hacia su pueblo en sus más penosos tiempos. 

Aquí está la escena: Israel estaba ahora acampado junto al mar. El pueblo había levantado sus tiendas y estaban regocijándose en su nueva hallada libertad. Después de cuatrocientos años de esclavitud, Dios los había guiado fuera del horno de hierro de Egipto. Y ahora ellos se gozaban con el primer sabor de libertad. Ellos estaban llenos de esperanza que trae la libertad, cantando y gritando, “No más azotes, no más persecución. Al fin somos libres.” También estaban muy emocionados por las promesas que Dios les había dado. Él les había dicho en esencia, “Hay un nuevo día ante ustedes. Yo tengo una tierra prometida justo frente a ustedes, esperando a que ustedes entren.” 

Esta escena patéticamente representa al cristiano que ha sido liberado por Dios de su pecado. El creyente se regocija en su nueva hallada libertad, liberado de toda esclavitud pasada. Repentinamente, él está viviendo en un maravilloso tiempo de salvación y liberación. Y él tiene una melodía santa en su corazón, porque él está viviendo en las promesas de Dios. 

Esa fue la condición de Israel mientras acampo junto al mar. El pueblo entendió que Dios estaba cumpliendo todas sus palabras para ellos. Él los había escogido para que fueran su herencia, y ahora él los estaba atrayendo nuevamente a sí mismo. Ellos estaban a punto de convertirse en adoradores, cuyo testimonio serviría como una luz brillante y resplandeciente al mundo. 

El aviso vino repentina e inesperadamente: “¡Los egipcios están aquí¡ El ejército de Faraón esta tronando hacia nosotros.” Esto envió ráfagas de sorpresa a través del campamento. Los líderes de Israel, corrieron a una ribera cercana, donde ellos vieron grandes nubes de polvo elevándose de la masiva marcha abajo. Cientos de jinetes y caballos estaban acercándose, seguidos por legiones de infantería. La tierra se sacudió por el poderoso estruendo de 900 carros de acero. 

Que terrible espectáculo. Esto hizo estallar toda esperanza en el campamento: “Los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera”(14:10). 

Yo me pregunto, ¿Cuántos cristianos han enfrentado esta clase de terror, en el mismo pináculo de su paz? Mi familia y yo con toda seguridad lo hemos experimentado. Recuerdo la llamada chocante que vino una noche mientras a mi esposa se le dijo, “Tu hermano ha muerto. Él tuvo un repentino ataque al corazón.” O la terrible llamada que recibimos acerca de nuestra preciosa nieta: “Tiffany tiene un tumor cerebral.” Pienso en las llamadas chocantes recibidas por muchos otros en nuestra iglesia: “La protuberancia que usted tiene es maligna. Por favor venga a la oficina del doctor inmediatamente.” 

Este era el tipo de llamado repentino y chocante que recibió Israel. La Escritura registra la reacción del pueblo: “(Ellos) Alzaron sus ojos, y he aquí los egipcios… por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera.” (14:10). El pueblo de Dios enfoco su atención en la aterradora situación en la cual estaban. Y su grito fue, “Estamos sin esperanza. Estamos atrapados. Todos vamos a morir.” 

Lo que ellos hicieron después nos dice todo acerca del status de Israel como adoradores: “Clamaron a Jehová” (14:10). No se confunda: Este no era un clamor de adoración. El clamor del pueblo fue ¿Por qué has permitido esto Dios? Después de todos estos años de esclavitud, tú nos liberaste. Pero, ¿para qué? ¿Para morir en las manos de Faraón? Después de todo nuestro dolor y sufrimiento, ¿es aquí donde terminamos? 
“Tú nos llenaste de esperanza, tu nos libraste, tu nos diste grandes promesas. Sin embargo, cuando obedecemos tu Palabra, tú permitiste que el enemigo viniera sobre nosotros. ¿Por qué has tratado con nosotros de esta manera? Era mejor para nosotros en Egipto. Si esto es como todo termina, entonces no vale la pena servirte.” 

¿Alguna vez te has sentido de esta manera? ¿Sonabas así en tu hora terrible? ¿Se levantó la amargura en ti? Clamaste como Israel lo hizo, “¿Qué hice yo para merecer esto? Decidí amarte, Dios. He hecho mi mejor esfuerzo para seguir tu Palabra y servirte. ¿Por qué me tratas de esa manera? Todo lo que veo es mas es dolor ante mí.” 

En medio de su prueba, Dios envió a su pueblo un mensaje de tres puntos. 

Dios ordena a Israel hacer tres cosas en medio de su prueba: “No temáis, Estad firmes. Ved la salvación del Señor.” Su llamado a Israel fue, “Voy a pelear por ti. Simplemente deben mantener silencio. Solo estén quietos, y pongan todo en mis manos. Ahora mismo, estoy haciendo una obra en el reino sobrenatural. Todo está bajo mi control. Así que no tengan pánico. Confíen en que yo estoy luchando contra el diablo. Esta batalla no es de ustedes.” 

Pronto la oscuridad cayó sobre el campamento. Este era el principio de la noche tormentosa y oscura de Israel; pero también era el comienzo de la obra sobrenatural de Dios. Él envió un ángel asombroso y protector para que estuviera entre su pueblo y su enemigo. Yo creo que Dios aun envía su ángel protector para acampar alrededor de todos aquellos que lo aman y le temen (ver Salmo 34:7). 

Pero eso no era todo. El Señor también movió la nube sobrenatural que le había dado a Israel para guiarlos. La nube repentinamente se movió de la parte delantera de Israel a la parte trasera del campamento. Y esta pareció como un muro completamente negro delante de los egipcios. El enemigo de Israel no podía ver una pulgada más allá de este: “para aquellos era una nube tenebrosa,” (Éxodo 14:20). 
Sin embargo, al otro lado, la nube proveía una luz sobrenatural, dando a los Israelitas clara visibilidad toda la noche. “Pero a Israel lo alumbraba de noche; por eso, en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros” (14:20). 

Querido santo, si eres un hijo de Dios comprado por la sangre, él ha puesto un ángel guerrero entre el diablo y tu. Y él te ordena, así como le mando a Israel, “No temas. Estad quietos. Cree en mi salvación.” Satanás puede venir contra ti respirando toda amenaza malévola. Pero en ningún momento de tu noche tormentosa y oscura, el enemigo es capaz de destruirte. 

Aunque el ejército de Faraón estaba en total oscuridad, ellos aun podían levantar sus voces. Y toda la noche, ellos vociferaron amenazas y mentiras al pueblo de Dios: “Una vez que esta noche haya terminado, será el fin para ti, Israel. Mañana, caerás. Vamos a llevarte de nuevo a la esclavitud. Y si te resistes, vamos a matarte. Tu Dios no puede salvarte. Mejor será que te des por vencido, ahora.” 

¿Alguna vez has oído tales voces, del otro lado de la oscuridad? ¿El enemigo de tu alma ha martillado tus oídos toda la noche con mentiras y amenazas? Las tiendas de Israel se sacudieron por esta lluvia de mentiras a través de aquella noche oscura. Pero no importaba cuan alto el enemigo los amenazo. Un ángel estaba en guardia para protegerlos. Y Dios había hecho una promesa a su pueblo. Él ya les había dicho que los llevaría a través de esto. 

Recientemente yo tome un viaje a Europa Occidental, donde tuvimos treinta días de conferencias ministeriales en varios países. Cuando celebramos nuestra sesión final, en Budapest, Hungría, yo estaba cansado. Tan pronto como acabe la predicación aquella noche, mi corazón comenzó a palpitar. Repentinamente, comencé a sudar. Me di cuenta que no podía acabar de dirigir la reunión, así que le pedí a mi hijo Gary, que lo hiciera por mí. 

Mientras yo bajaba de la plataforma, oí una voz a mis oídos: “Te estas muriendo, David. Acabas de predicar tu último sermón. Antes que el día acabe, tu corazón latirá por última vez.” Era una voz más allá del muro oscuro. Y estaba llena de mentiras, destinadas a producir temor en mí. 

Cuando llegue a mi habitación en el hotel, simplemente no podía descansar. La voz todavía estaba allí, amenazando. Me recordó a otros ministros que habían muerto: “Derrote a aquel pastor amigo tuyo. Y destruí a aquel evangelista que conoces. Ahora tu ministerio, se acaba también.” 

¡Y hablar de una noche tormentosa y oscura! Aquellas voces infernales bramaban a mí por horas. Finalmente, me arrodille e invoque a Dios: “¿Señor, que está sucediendo? ¿Qué estoy pasando? Por favor, ayúdame.” Luego el Espíritu Santo me susurró, “David, estas bajo ataque. Todo esto es porque has trastornado el reino del diablo. Cientos de pastores han sido renovados y están nuevamente encendidos. Estoy complacido con tu trabajo. Pero Satanás está inquieto y enojado. Pero, no temas. Un ángel poderoso ha sido puesto entre tú y el enemigo. No estás en ningún peligro. Solo permanece quieto y descansa en mí.” 

Luego, el mes pasado, vi nuevamente como Satanás habla desde atrás del muro oscuro. La mayoría de los lectores de mis mensajes, saben que mi esposa Gwen, tuvo muchas operaciones de cáncer durante los años. Ella también tiene solo un riñón, porque el otro tuvo que ser extraído. Cada vez que vamos a ver a un nuevo doctor, este sacude su cabeza maravillado al ver el largo historial médico de Gwen y su milagro de supervivencia. 

Recientemente, Gwen batalló contra una infección en la vejiga. En la oficina del urólogo, el doctor nos dijo, “Temo prescribir medicina para esto. Esto puede dañar su único riñón.” Mientas miraba a mi esposa vi lagrimas llenando sus ojos. Y pude oír la voz dentro de su cabeza en aquel momento: “Tu único riñón va a fallar. Solo es cuestión de tiempo para que venga otra infección.” 

¡No!, Me recordé a mí mismo. Como le dije a Gwen mas tarde, “Cariño, tienes un ángel entre tú y aquel enemigo mentiroso. Dios está a cargo de tus años. No importa la batalla tu enfrentes ahora mismo, él tiene un plan para ti. Tú estás en el centro de su voluntad, así como en la palma de su mano. Y él tiene todo el poder para sobrepasar esto.” 

¿Porque Dios permitió que Israel pasara por toda una noche tormentosa, cuando él podría haber pronunciado hablado una mera palabra, y calmar los elementos? 

Durante aquella larga noche en Egipto, azotó una tormenta. La Escritura dice: “Moisés extendió su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirara por medio de un recio viento oriental que sopló toda aquella noche. Así se secó el mar y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21). La palabra hebrea para “viento” aquí significa “exhalación violenta”. En otras palabras, Dios exhaló su aliento toda la noche. Las tiendas donde habitaban los israelitas debieron haber sido sacudidas ferozmente mientras poderosos torrentes soplaban a través el campamento. 

Mientras escribo esto, estamos viendo tales poderosas fuerzas del viento en los terribles incendios de California. Cada día, los medios de comunicación traen reportes de cómo estos impredecibles vientos de Santa Ana han expandido estos fuegos consumidores. Y aquellas tormentas de viento están durando días y hasta semanas. El daño que están causando no puede ser calculado. 

Esa es la clase de fuerza que debe haber soplado a través del campamento de Israel. El viento tormentoso que Dios había traído era tan poderoso que comenzó a partir las ondas del mar: “Por recio viento… volvió en mar en seco y las aguas quedaron divididas” (14:21). 

¡Que tormenta debió haber sido aquella! Y que tiempo temeroso debió ser para Israel. Aquellos vientos feroces seguro sumaron a su temor, mientras oían al enemigo llamar desde más allá del muro oscuro: “Ustedes son como muertos ahora. Aun si ustedes sobreviven la tormenta, no nos sobrevivieran a nosotros. Todo se acabó. Ustedes y sus hijos no lo sobrevivirán.” 

Yo le pregunto, ¿qué hacia Dios aquí? ¿Porque permitiría tan terrible tormenta de viento toda la noche? ¿Por qué simplemente no ordeno a Moisés que tocara las aguas con su manto, y partiera las olas sobrenaturalmente, como ocurrió más tarde con Elías y Eliseo? ¿Qué posible razón tuvo Dios para que permitiera que esta terrible noche aconteciera? 

Había una sola razón: El Señor estaba haciendo adoradores. Dios estaba obrando todo el tiempo; usando esta terrible tormenta para hacer una senda para su pueblo que los sacara de su crisis. Sin embargo, los israelitas no podían verlo en ese momento. Muchos estaban ocultándose en sus tiendas, temblando de miedo y enojados con Dios. Pero aquellos que salieron fueron testigos de un glorioso espectáculo de luz. Ellos también contemplaron la gloriosa vista de olas remontándose, grandiosos muros de agua levantándose para formar un camino seco a través del mar. Cuando el pueblo vio esto, ellos debieron gritar: “Miren, Dios ha usado el viento para hacer un camino para nosotros. ¡Alabado sea Dios!” 
Yo creo que la luz sobrenatural provista por esa nube es una imagen de la Palabra de Dios. Nosotros podemos estar escondidos durante una noche tormentosa y oscura, interrogando a Dios. Pero él ha provisto una luz para que veamos que él está haciendo un camino ante nosotros. Ciertamente, la misma tormenta que nos está atemorizando es la manera de Dios para formar un camino claro de liberación. Y él usara ese camino para sacarnos de la tormenta. Pero para ver esto, tenemos que venir a la luz de su Palabra, para maravillarnos de sus obras de liberación. 

Fue allí, en tierra seca en medio del Mar Rojo, que Dios busca formar adoradores de su pueblo.

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