"Caminemos por el Espiritu" por Joann McFatter

Tenemos el privilegio y el deleite como Cuerpo de Cristo de investigar el misterio del conocimiento de nuestro Dios. La mayoría de las personas están de acuerdo en que esta es una época de aceleración en lo que se refiere a las cosas del Espíritu. Al crecer en nuestros corazones esta hambre del Espíritu y la verdad, impulsada por Dios, vemos que llegamos a un punto muerto una y otra vez al intentar entender las cosas del Espíritu a través de la mente del hombre. 
Parece que en esta época presente nos cuesta entender lo que significa tener la mente de Cristo. Debemos buscar a Dios para averiguar lo que significa vivir por el Espíritu. 
“Porque ¿quién conoció la mente (los consejos y propósitos) del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo (el Mesías)” 1 Corintios 2:16. 
Hemos perdido la abundancia de lo que significa ser una nueva criatura al momento de la conversión: el entendimiento de la verdad que Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente, derramó Su Sangre para liberarnos de la maldición declarada sobre la humanidad cuando entró el pecado a través del primer Adán. Si realmente Adán y Eva vivieron ajenos a la maldición antes de pecar, ¿por qué (si fuimos redimidos por la Sangre del Cordero que cargó con nuestros pecados) todavía vivimos como si nada hubiese ocurrido para anular su efecto sobre nosotros? 

EN EL JARDÍN 

No puedo ni imaginar el mundo en que vivían Adán y Eva antes de que ocurriera todo esto. Dios caminaba con Adán a la hora del día en que comenzaba a refrescar así que Su gloria debía llenar la atmósfera. He oído relatos de personas que han estado en el tipo de nube de gloria tan espesa que no se veía a la persona que estaba a su lado. Lo describieron como respirar oxígeno puro y era algo extremadamente emocionante. 
Yo creo que antes de la caída, la velocidad de la luz era distinta en el jardín, lo cual haría que la atmósfera contuviera un diferente nivel de oxígeno, lo cual hubiera sostenido sus cuerpos de manera distinta. Sus mentes hubieran estado mucho más alerta. Si respiramos un nivel de oxígeno diferente todo se acelera en nuestros organismos. 
Imagino que ellos utilizarían mucho más capacidad cerebral. Si la maldición ha sido rota, ¿No tendríamos nosotros, como mínimo, que vivir tal y cómo ellos lo hacían en el jardín antes de la caída? Estos días yo me pregunto: ¿por qué no vivimos nosotros en ese mismo medio ambiente? Al igual que Dios estaba con ellos en el jardín, Él está EN nosotros cuando nos convertimos. Parece que el entorno que les rodeaba debiera ser el mismo que nosotros tendríamos que llevar dentro: ¡La mismísima gloria de Dios! Cristo EN nosotros, esperanza de gloria. 
“Cristo nos redimió de la maldición (perdición) de la ley (y su condenación), hecho (Él Mismo) por nosotros maldición porque está escrito (en las Escrituras): Maldito todo el que es colgado (crucificado) en un madero” Gálatas 3:13 
“De modo que si alguno está  (injertado) en Cristo (el Mesías), (totalmente) nueva criatura es; las cosas viejas (el estado moral y espiritual anteriores) pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17 

NACIDOS DE NUEVO POR EL ESPÍRITU 

Lo antiguo ha pasado y ha llegado lo nuevo. Ahora podemos caminar en Su gloria manifiesta aquí mismo y ahora mismo. Cuando Moisés estaba en la presencia de la gloria de Dios, su rostro brilló tanto que tuvo que cubrirlo con un velo. Algo le ocurrió al contemplar la medida de la gloria que el Señor permitió pasar a su lado, mientras que él se escondió en la roca. ¿No debería residir en nosotros esta misma gloria hoy en día? ¿Acaso no deberíamos tener “escapes de luz” al hacernos uno con Él al tener nuestro espíritu comunión con el Suyo? 
Al nacer de nuevo por el Espíritu de Dios y unirnos a Él, llegamos a ponernos en línea con la persona que Él creó, la persona hecha imagen y semejanza de Dios. Al caminar sobre esta tierra, debemos navegar permitiendo que nuestra mente y cuerpo sigan a nuestro hombre espiritual, siendo dirigidos por Su Espíritu. Me temo que no tenemos ni idea de cómo hacerlo. Hemos navegado tanto durante siglos según la mente humana, que incluso cuando creemos que nos estamos dejando guiar por el Espíritu, continuamos siguiendo nuestros procesos mentales lineales, racionales, del hemisferio izquierdo del cerebro, al modo griego y occidental. 
“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y (incluso) del Espíritu, no puede entrar (jamás) en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es (lo que sale de lo físico, es físico); y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles (no te sorprendas ni estés atónito) de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo (de arriba). El viento sopla (respira) de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Juan 3:5-8 
“Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis (confiareis en Mí, os adheriréis a Mí, dependeréis de Mí) si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre (Él mismo), que está (mora, reside) en el cielo.” Juan 3:12-13 
Notemos que Jesús dijo que Él estaba en el cielo. Él estaba aquí en la tierra expresándole a Nicodemo al mismo tiempo que estaba en el cielo. Nosotros estamos sentados en lugares celestiales. No dijo que estaremos sentados, sino que ESTAMOS sentados. Esto es tiempo presente. Debemos entender la capacidad de estar en dos ámbitos al mismo tiempo al dejar ir nuestro propio modo de pensar y tomar la mente de Cristo. Si esto no fuera para nosotros, Él no lo hubiera demostrado de la manera en que lo hizo continuamente en la Escritura. 
Nosotros hemos racionalizado tanto lo que Jesús dijo que le hemos sacado el Espíritu… dejando sólo la mente del hombre en una cajita de lo que es posible y aceptable de acuerdo a nuestro limitado modo de pensar y entender, por no mencionar nuestros métodos religiosos de procesar Sus palabras. 
Yo creo que Dios va a iluminar nuestras mentes al permitir que Su Espíritu tenga comunión con nuestro hombre espiritual. Es un momento en la Historia en la que las ciencias, las artes y la espiritualidad están atravesando un cambio al permitirnos Él que veamos la llenura de cómo creó el mundo para que nosotros viviéramos en él, tanto física como eternamente… AL MISMO TIEMPO. Cuando meditamos en Él y en Su Palabra, Él nos ayuda a aceptar las cosas del Espíritu. 
Él nos ayudará a dar el paso de tomar la mente de Cristo. Nos haría bien pedirle que nos revelara cómo quiere Él que vivamos esto en la tierra. Una vez más digo: debemos preguntarle qué deseaba Él cuando creó al hombre al principio, para tener comunión con Él. Sería útil que le preguntásemos cómo caminar con Él verdaderamente a modo de nueva criatura en Cristo-en unidad con Su Espíritu, con Cristo viviendo dentro de nosotros, viviendo a través de nosotros, y con nuestro hombre espiritual dirigiéndonos. 

Es hora de romper las limitaciones en las que hemos caminado durante las últimas décadas y décadas. De nosotros depende elegir con qué profundidad deseamos entrar en la mente de Cristo.

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